Matemática tiniebla
Marc Larré

Esto que vemos podrían ser esculturas, pero es espacio condensado. Marc Larré condensa lugares aparentemente contrapuestos mediante el gesto de tomar la huella con barro. Casi a modo de dispositivo fotográfico la piel del barro nos invita a observar en detalle otras pieles de lugares de la ciudad de Barcelona por los que ha pasado, casi de forma documental, para recopilar muestras que sobrepasan el ejercicio formal.

Desde un fragmento transferido de la cárcel La Modelo, –espacio de confinamiento de lo físico– se nos lleva simultáneamente al Observatori Fabra desde su dorso. Bajo este binomio aparente, la línea divisoria entre los lugares de referencia se vuelve difusa pudiendo ambos casos ser parte de un todo, donde el control y la vigilancia abarca desde los cuerpos humanos a los cuerpos celestes.

Como si de una pócima de arcilla se tratara, estas piezas nos hablan de las múltiples identidades de la ciudad de Barcelona, de sus metamorfosis y sus degradaciones, de la especulación urbanística y de la ilusión por el cambio en la forma de relacionarnos con las cosas.

En su instalación fotográfica, –que parte del ejercicio escultórico de jugar con los objetos encontrados en la sala Polivalent– la fotografía replantea su veracidad desde un juego de ángulos y colores, de contrapesos y fragilidades. Las pieles de los objetos son levantadas y con ellas, la huella aparece de nuevo.
Larré nos invita con mirada escrutadora a recorrer una cotidianidad que esconde magia y juego.

Hangar, Sesiones Polivalentes
28 de julio 2017
Mercedes Mangrané